Hábito 5: Buscar primero entender, luego ser entendido

Actualizado: may 14



Cuando escuchamos con la intención de entender, nuestras comunicaciones interpersonales son más efectivas. Evitamos ver todo a través de nuestros propios paradigmas y dejamos de pretender aplicar nuestra autobiografía en la vida de otras personas. Dejar a un lado las respuestas autobiográficas y preocuparnos por la otra persona es intentar comunicarnos efectivamente.

La segunda parte del hábito, "luego ser entendido", requiere determinación y habilidad. Se necesita determinación para expresar nuestros verdaderos sentimientos y ser abiertos. Se necesita habilidad para expresar clara y precisamente nuestro punto de vista desde el marco de referencia de la otra persona.


Lo típico es que primero procuremos ser entendidos. La mayor parte de las personas no escuchan con la intención de entender, sino de responder. Están hablando o preparándose para hablar. Lo filtran todo a través de sus propios paradigmas.

¡Oh, sé exactamente cómo se siente; he pasado por lo mismo. Permítame que le cuente mi experiencia". Constantemente proyectan su propia película sobre la conducta de las otras personas. Si tienen un problema con alguien, un hijo, una hija, el cónyuge, un empleado, su actitud es: "Esa persona no comprende".


Quiere decir procurar primero entender, entender realmente.

La escucha empática (palabra derivada de empatía) entra en el marco de referencia de la otra persona. Ve las cosas a través de ese marco, ve el mundo como lo ve esa persona, entiende su paradigma, entiende lo que siente.


La escucha empática quiere decir escuchar con la intención de entender. Un oyente empático, que tiene discernimiento, puede interpretar con rapidez lo que sucede en un nivel profundo y sabe mostrar tal aceptación, tal comprensión, que los otros no sienten que sea peligroso exponer capa tras capa hasta llegar al núcleo íntimo y tierno en el que reside realmente el problema.


Antes que los problemas surjan, antes de pretender evaluar y prescribir, antes de tratar de formular las propias ideas, procure entender. Este es un hábito poderoso de la interdependencia efectiva. Cuando real y profundamente nos comprendemos unos a otros, abrimos las puertas a soluciones creativas y terceras alternativas.


Nuestras diferencias ya no constituyen obstáculos para la comunicación y el progreso. En lugar de ello, se convierten en las piedras firmes de un terreno movedizo, que nos conducen a la sinergia.


Dr. Stephen Covey







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