Los 7 Hábitos de las Personas Altamente Efectivas



El Dr. Covey solía decir que "la única ventaja competitiva sostenible que perdura es aquella que nace de una cultura organizacional de alta confianza, centrada en principios, con personas comprometidas y alineadas a una visión común. Sus competidores copiaran su publicidad, su producto, sus sistemas, su estructura, su estrategia, pero no podrán duplicar la ventaja (mica de la confianza, la cultura organizacional ni el desempeño de su gente".

Las culturas altamente efectivas cuentan con la capacidad de manejar los desafíos y las amenazas del entorno de manera que se convierten en oportunidades. Las personas trabajan juntas y con valentía enfrentan la realidad; se hacen las pre­guntas adecuadas con apertura y candidez; desarrollan una visión común y dan lo mejor de sí para lograrla. Se compro­ meten de forma genuina y colaboran de forma sinérgica para lograr resultados superiores una y otra vez.

Los principios básicos que recogen los 7 hábitos son esenciales para cualquier cultura organizacional:


Proactividad: El habito de la responsabilidad y de la libertad interior; responder a lo que nos sucede a partir de identificar lo que es mas importante. Enfocarse en lo que podemos influir y no en aquello sobre lo que no tenemos control, tomar la iniciativa, ser figura de transición y ser el cambio que esperamos en otros. Las culturas proactivas enfocan la energía de las personas en lo que esta en su círculo de influencia; capitalizan el aprendizaje y toman acción con base en lo mas importante para construir un mejor futuro. Comenzar con el fin en la mente: El habito de la visión y del propósito; construir resultados en nuestra mente con gran claridad antes de iniciar cualquier esfuerzo. Detectar una misión, una visión y unos valores para nuestra vida que se centren en liberar nuestro potencial. Cuando una cultura adopta el habito de comenzar con el fin en la mente, la organización se asegura que cada persona tiene un compromiso con el propósito común que ha definido. Los valores son auténticos códigos de conducta y la visión se convierte en una guía para la toma de decisiones, tanto estratégicas como cotidianas.

Poner primero lo primero: El habito de la realización y la jerarquización. Invertir nuestra energía y nuestros recursos en aquellas cosas que realmente harán la diferencia y que están alineadas con nuestra misión, nuestra visión y nuestros valores. Las culturas que ponen primero lo primero se enfocan en las prioridades, las llevan a cabo con excelencia, logran resultados superiores, actúan con integridad y nunca pierden de vista lo que es más importante.

Pensar Ganar-Ganar: El habito de la equidad, del respeto y del beneficio mutuo; buscar que en cada relación todos los involucrados ganen. Se trata de aplicar una regla de oro: tratar a los demás como queremos que nos traten. Una cultura así cuenta con personas dispuestas a compartir información, conocimiento, ideas y reconocimiento de forma natural.


Buscar primero entender para luego ser entendidos: El habito de la empatía y de la comunicación efectiva. Invertir el tiempo para entender genuinamente a otros con profundidad, tanto en el contenido como en el contexto, y en las emociones para luego comunicar su perspectiva con el lenguaje de la otra persona. Cuando una cultura organizacional hace suyo el habito de primero intentar entender para luego ser entendido, la comunicación fluye y la confianza se fortalece. Los conflictos se minimizan y el aprecio y la colaboración surgen de forma natural. Sinergizar: El habito de la interdependencia; valorar las diferencias y construir fortalezas sobre las mismas. No solamente es lo correcto, es lo inteligente. En las diferencias, cuando las integramos con una visión común y las rodeamos de respeto y entendimiento, están las fortalezas. Una cultura que practica el habito de sinergizar, convierte el conflicto en dialogo constructivo que produce soluciones reales y superiores de forma consistente.

Afilar la sierra: El habito de la renovación y de la mejora continua; invertir de manera periódica tiempo en nosotros mismos para renovarnos física, mental, emocional, social y espiritualmente. Una cultura que afila la sierra cuenta con personas llenas de energía y propósito, que innovan y mejoran consistentemente lo que hacen.


Dr. Stephen Covey







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