6 preguntas que debe hacerse cuando se sienta desmotivado en su trabajo



¿Sólo se dedica a trabajar? ¿Le da miedo sus días de trabajo? ¿Incluso se pregunta si debería buscar un nuevo trabajo? Las siguientes preguntas, que cubren los aspectos fundamentales de la satisfacción en el trabajo, pueden ayudarle a descubrir en qué aspectos de su trabajo se está quedando corto, y qué puede hacer para mejorar su vida laboral. Le sorprenderá la diferencia que pueden suponer unos cuantos ajustes. ¿Y si su respuesta a la mayoría de estas preguntas es no? Puede que sea el momento de preguntarse si este es el puesto adecuado para usted.

1. Impacto: ¿Soy capaz de dedicar la mayor parte de mi tiempo al trabajo importante? Cuando uno está ahogado en peticiones de otros equipos o pasa gran parte de su tiempo en reuniones de alto nivel -no en la primera línea donde su organización sirve a sus clientes- es fácil perder de vista cómo su trabajo marca la diferencia.

Para mejorar:

Recuerde lo que le parece significativo de su trabajo. Por ejemplo, si su trabajo mejora la vida de sus clientes de alguna manera, habla directamente con un cliente, si es posible, para escuchar cómo le ayuda el trabajo de su equipo. También puede releer algunos correos electrónicos de agradecimiento que usted o su equipo hayan recibido o pedir a los miembros del equipo que compartan historias que hayan escuchado sobre el impacto de su trabajo en los clientes.

Concéntrese en sus objetivos principales y diga no a las peticiones y tareas que no le sirvan. Haga una lista de sus tareas más importantes (y, si procede, compruébela con su jefe). A continuación, programe esas tareas en su calendario para asegurarse de que se realizan y para proteger su tiempo de las solicitudes que no contribuyen a su trabajo de alto impacto. Incluso puede elaborar una lista de cosas que no debe hacer y que le distraen de sus prioridades o de peticiones a las que debes decir educada pero definitivamente que no.

2. Variedad: ¿Hago suficientes tareas diferentes o nuevas para mantener las cosas interesantes? Quedarse atascado haciendo algo una y otra vez, por muy bueno que sea o por mucho que le guste, es una receta para el aburrimiento y el agotamiento.

Para mejorar:

Planifique la variedad en su programa diario. Por ejemplo, intente combinar el trabajo en colaboración con el trabajo en solitario, o la gestión con el trabajo individual, o alterne las tareas de alta intensidad con las de baja intensidad, ya que un exceso de un tipo puede dejarle agotado.

Desafíese a mejorar algo. Cuando las cosas se hacen de la misma manera durante mucho tiempo, casi siempre hay margen de mejora. Así que, en lugar de adormecerse con la monotonía, ¿por qué no ser curioso y experimentar con un nuevo formato para una reunión que se ha quedado anticuada, agilizar un proceso que se ha vuelto demasiado complicado o encontrar alguna otra mejora que probar? se involucrará en la resolución de problemas y probablemente mejorará las cosas para su equipo y para los demás.

3. Límites entre el trabajo y la vida: ¿Soy capaz de equilibrar las actividades del trabajo y de la vida, y de aportar suficiente energía a ambas? El trabajo tiene una forma de exigir cada vez más - especialmente en una era de trabajo híbrido y cuando algunas organizaciones esperan que los líderes estén disponibles 24/7. Y usted quiere que le vean como alguien dedicado. Pero no hay nada heroico en trabajar en exceso y dejar de lado su salud y sus prioridades personales. Si lo hace, acabará siendo menos eficaz en todos los aspectos de su vida, incluido el trabajo.

Para mejorar:

Establezca y comunique un límite entre el trabajo y la vida privada. Elija un límite que le ayude a mejorar un patrón poco saludable (por ejemplo, que el trabajo se extienda a los fines de semana) o que le ayude a priorizar un aspecto importante de su vida (por ejemplo, el ejercicio diario, un hobby o una cena con la familia). A continuación, explique a su jefe y a su equipo por qué está estableciendo el límite, cómo afectará a su disponibilidad y cómo se hará el trabajo. Por ejemplo: “Para poder dedicar más tiempo a mi familia, no revisaré el correo electrónico después de las 18.00 horas. Así que si me envían algo más tarde, responderé a primera hora de la mañana siguiente”.

Haga pausas realmente relajantes durante la jornada laboral. Las investigaciones sugieren que realizar una tarea cognitiva diferente (por ejemplo, consultar las noticias o hacer un recado personal) durante una pausa en el trabajo no es relajante y, de hecho, puede provocar más fatiga. En su lugar, permita que su mente se desconecte por completo. Mueva su cuerpo, dele un descanso a sus ojos y salga al exterior si es posible. Programe estos descansos -solo o con un compañero de trabajo- para asegurarse de que se produzcan.

4. Influencia: ¿Tengo voz y voto en las decisiones que me afectan a mí y a mi equipo? Los estudios demuestran que los directivos creen que una de las mejores partes del trabajo es que se tomen en serio sus ideas y opiniones. Pero que sus ideas y opiniones sean ignoradas les resta poder.

Para mejorar:

Busque opiniones sobre su forma de presentarse para saber por qué no tiene la influencia que desea. Si sus ideas y las de su equipo no son tenidas en cuenta, ¿se debe a su forma de presentarlas? Para saber mejor cómo le perciben los demás, pida a alguien de confianza que le diga cómo se presentan. O saca el tema a colación con su jefe diciendo algo como: “A veces siento que tengo buenas ideas que no tienen éxito. Quiero asegurarme de que las transmito de forma útil y que aportan algo. ¿Podríamos hablar sobre cómo y cuándo debo compartir las ideas?”.

Conciencie a su organización sobre el trabajo que usted y su equipo realizan. Empiece por ofrecer actualizaciones centradas en el impacto para asegurarse de que las principales partes interesadas entienden el valor de su trabajo. Los demás comprenderán la importancia de su equipo y, en el mejor de los casos, valorarán su experiencia.

5. Crecimiento: ¿Soy capaz de avanzar en mis habilidades, intereses y función? Los líderes suelen ponerse en último lugar cuando se trata de desarrollo profesional. Pero descuidar su propio crecimiento puede conducir a sentimientos de estancamiento.


Para mejorar:

Delegue tareas para dar cabida a nuevos retos. ¿Sigue haciendo cosas que sus subordinados directos pueden hacer (o podrían hacer después de un poco de formación)? A los directivos les puede resultar difícil desprenderse de las tareas, sobre todo de aquellas que se les dan bien o que les preocupan mucho. Pero hacerlas le roba el tiempo que podría utilizar para aprender una nueva habilidad, construir nuevas relaciones o pensar estratégicamente en su futuro.

Inicia -y continúa- una conversación sobre desarrollo con su jefe. Su jefe puede compartir las oportunidades de crecimiento que ve para usted y hablar de lo que puede ofrecerte (por ejemplo, un puesto en un equipo multifuncional que le exponga a otras partes de la organización o un proyecto estratégico del que pueda hacerse cargo). Juntos pueden elaborar un plan de desarrollo basado en sus objetivos. Para mantener el tema en la mente de su jefe y hacer un seguimiento de sus progresos, sugiérale que revise su desarrollo en reuniones individuales con una cadencia que tenga sentido para usted (por ejemplo, mensual o trimestralmente).

Averigüe qué oportunidades de aprendizaje ofrece su organización. Puede consultar la intranet de su empresa y preguntar a RRHH, a sus compañeros o a sus mentores qué puede aprovechar: ¿cursos internos? ¿programas de mentores? ¿reembolso de la matrícula de formación continua o de la pertenencia a asociaciones?

6. Pertenencia: ¿Tengo las relaciones y la comunicación abierta que necesito para tener éxito? Es difícil mantener el entusiasmo por un trabajo cuando siente que lo hace solo.

Para mejorar:

Tómese el tiempo para conectar. Empiece por su equipo. Establecer relaciones personales más profundas con sus subordinados directos puede hacer que el trabajo sea más satisfactorio para todos (e incluso puede aumentar su rendimiento). Piense también en sus compañeros: Seguro que hay alguien con quien se lleva bien pero no lo conoce bien. Invítele a comer, invítele a un “café virtual” o simplemente dedique los primeros cinco minutos de una reunión a una pequeña charla. Con el tiempo, podrán pasar de conocidos a colegas de confianza que se apoyan mutuamente.

Hable cuando no reciba la información o los recursos que necesita. ¿Está al margen de las decisiones que afectan a su equipo? ¿Se enfrenta a los bloqueos de otro jefe de equipo cuyos objetivos compiten con los suyos? No caiga en la trampa de pensar que su jefe y sus compañeros saben automáticamente lo que necesita. Plante la cuestión con tacto: empezar con preguntas suele ayudar. Si un compañero no comparte las actualizaciones críticas, puedes decir: “Quiero asegurarme de que ambos estamos recibiendo la información que necesitamos para hacer bien este proyecto. ¿Estarías dispuesto a hablar sobre algunas formas en las que podríamos compartir las actualizaciones periódicas?”


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